Gustavo Subirats: “Hay que programar la muerte para que el final sea tal como queremos”
Gustavo Subirats (Barcelona, 1940) preside la Associació Dret a Morir Dignament (Asociación derecho a Morir Dignamente) – (http://www.eutanasia.ws/), entidad que ha inaugurado la exposición Dret a morir / Dret a viure (catalán, Derecho a morir / derecho a Vivir) para concienciarnos sobre cuestiones como la eutanasia, el suicidio asistido o la sedación frente al dolor terminal… y sepamos elegir qué final deseamos.
–El marido de una enferma terminal ingresada en Vall d’Hebron nos explicó que por el día la sedaban pero por la noche no, pese a los gritos de dolor de ella y los deseos de él, porque el médico era contrario.
–¿Debemos aprender a morir?
–Mucha gente se va como no desea. Hay que programar la muerte para que el final sea tal como queremos. Debemos convencernos de que es inevitable y prepararnos.
–¿Cómo?
–Con un testamento vital y nombrando un representante para que al perder la conciencia informe de nuestro deseo. Si no, la decisión sobre nuestra vida queda en manos del médico y no siempre cumple la voluntad del paciente y debe respetarla aunque sea caprichosa.
–¿Sucede a menudo?
–¿La familia preocupa más que la propia muerte?
–Lo que más preocupa no es la muerte sino el sufrimiento. Hay quien antes de irse reúne a los amigos porque la única felicidad que le queda es el fin del sufrimiento. Otros no lo aceptan y se desazonan.
–¿Cómo se prepara el momento previo a la muerte?
–El enfermo necesita meses. Pasa por fases de desesperación, depresión… Lo importante es aceptarla, no necesita grandes palabras sino sentirte acompañado y querido.
–¿Ramón Sampedro nos concienció sobre la eutanasia?
–Fue el primer detonante en España y un ejemplo. Murió de forma indigna porque quiso doblegar la hipocresía de las instituciones. Aguantó tanto porque quería que la justicia reconociera su derecho y al no lograrlo decidió morir.
–Italia ha convertido el caso de Eluana Englaro en un circo.
–Debemos tener en cuenta que ella no es una persona porque no tiene mente, no tiene autoconciencia. No se la mata, lo que se hace es que un cuerpo sin cerebro deje de funcionar. No entiendo porqué se encona el Vaticano con esto y no con la matanza de Gaza.
–¿Por qué la Iglesia católica se opone ferozmente a la eutanasia?
–Porque se basa en dos cosas: el quinto mandamiento y la dignidad de la vida. Cree que todas son dignas y en algunas solo hay dolor. Si me piden acortar una vida por sufrimientos horrorosos, yo no estoy matando, no asesino. La iglesia se aferra a los pocos bastiones que le quedan, y este es uno de ellos. Tiene subyugada a la sociedad.
TERESA PÉREZ – BARCELONA












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