Si todo en la vida es relativo, relativa también es la idea que cada uno tiene de la Felicidad. Para algunos, felicidad es dinero en la cartera, cerveza en la heladera, ropa nueva en el armario. Para otros, la felicidad representa un suceso, una carrera brillante, o simples hechos considerados importantes (aunque en la realidad carezcan de relevancia). Para otros tantos, ser feliz es conocer el mundo, Tener un conocimiento profundo de las cosas del cielo y de la tierra.

Más para mí, ser feliz es diferente.
Ser feliz es ser persona, es tener vida, que como decía un poeta: “Es hermosa, es hermosa, es hermosa…”. Felicidad es la familia reunida, es vivir sin llegada, sin partida. Es soñar, es llorar, es sonreír…
Felicidad es vivir cercado de amor, es sembrar amistad, es el calor del abrazo de aquel amigo, que, a pesar de la distancia, le escuchas decir: “hola” ser feliz, es despertar a las cinco de la Mañana, después de haberte acostado a las tres de la madrugada, sólo para dar una vuelta, a la cama de tu hijo, nada más que para verlo dormir.
Ser feliz es tener un cálido hogar. Es la sencillez de una mesa. Es un té caliente al desayuno. Es la dulce melodía de un CD, para inspirar al corazón. Ser feliz es disfrutar del sol radiante, del frío congelante, de la lluvia o del temporal.
Ser feliz es brindar afecto a los demás (a todos los que se cruzan en tu camino). Ser feliz es hacer de la vida, una gran aventura, una mayor locura, un enorme placer. Pero, ante todo, la verdadera Felicidad consiste en proceder bien, en todos tus actos.
La felicidad no es ausencia de conflictos, sino el resultado de saberlos resolver, es tomar las cosas como vienen y hacer lo que se deba hacer.
( http://connymillan.blogspot.com/ )
A la felicidad se puede llegar a través de muchas puertas. Para ser feliz no hay que marcarse metas demasiado ambiciosas, trascendentes o inalcanzables, sino aprender a descubrir y disfrutar los pequeños deleites de la vida cotidiana, que nos pasan inadvertidos.
La felicidad no es una meta, sino el camino.
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EL PERDÓN NOS LIBERA DEL PESO DE LOS RESENTIMIENTOS Y LA INDIGNACIÓN, PERMITIÉNDONOS ASÍ, AVANZAR HACIA LUGARES MÁS CIERTOS, COMO SON LOS DEL AMOR Y LA PAZ ESPIRITUAL.
CUANDO PERDONAMOS (Y SOBRE TODO CUANDO NOS PERDONAMOS A NOSOTROS MISMOS), DAMOS MUESTRA DE VALOR Y HUMILDAD, VENCIENDO NUESTROS PEORES ENEMIGOS: EL ODIO, LA SOBERBIA Y LOS DESEOS DE VENGANZA.
EL DÉBIL ES INCAPAZ DE PERDONAR,
EL PERDÓN ES UN ATRIBUTO DE LOS FUERTES (Mahatma Ghandi)













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